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AVENTURA Y TECNOLOGÍA


Estamos muy acostumbrados a la tecnología de punta. La usamos y disfrutamos a diario en nuestros celulares o en el microondas, en el reloj o los tv plasma. La tecnología nos ayuda enormemente. La radio donde trabajo pertenece a una constructora y esta empresa posee camiones tolva para el transporte de concreto. Ahí he visto los modernos Mercedes Benz de 24 toneladas, movidos muy fácilmente por sus operadores, auxiliados (para variar) de un joystick. Ya no se necesitan grandes esfuerzos para conducir esas enormes máquinas.

En la aviación es lo mismo. Me quedé sorprendido hace tiempo, de saber que un Boeing 767 pudiera despegar y aterrizar sin asistencia del piloto si se diera el caso. La tecnología que lo permite, lo hizo posible desde hace ya algunos años.

Quizá por lo mismo, cuando llegamos a ver un viejo avión biplano de 1916, lo consideremos un tanto inútil, obsoleto, lento e inseguro. Nos conformamos con verlos en alguna que otra película, nada más para ambientar algunas escenas y hasta ahí, ¿cierto?

Pero, ¿saben? reviste un encanto especial poder estar en alguno de ellos de vez en cuando.
Hace poco, me llegó en forma de un add-on (elementos externos, creados por terceras personas y que podemos agregar a un simulador) un viejo biplano Spad S VII, de manufactura francesa, motor Hispano-Suiza 8Aa de 150hp, ocho cilindros en V, con sus alas de tela, largueros de madera sujetados por alambre, con un motor sin carenado y con ese aire de aventura tan propio de los aviones de su clase. Valga la redundancia: en su tipo, ese avión tiene Clase.


Levanté el biplano al atardecer en un aeródromo de Ohio y subimos perezosamente a 2000 pies y al estar ahí, sintiendo cómo el viento hacía silbar los cables, con el conocido y suave traqueteo del motor como música de fondo, me encontré de frente con el resplandor del sol que empezaba a ocultarse en el horizonte. El cielo se coloreaba de amarillos y ocres por un lado y se azulaba a mis espaldas. Las alas de este avión habían sido pintadas como un tablero de ajedrez, y los travesaños habían sido barnizados en caoba. La palanca de control y el tablero, también eran de madera y conservaban su aspecto original. Estaba dotado de una vieja Browning de un cañón con su mira en forma característica de tubo. Evidentemente nunca iba a usar sus armas. Simplemente estábamos en un paseo al que sólo le faltaba poner por fecha, los inicios ya lejanos de la aviación.

En aquella época, era normal que al aterrizar, el piloto llevara en su rostro y en el pecho, las huellas del escape de aceite en el motor. La mascada o pañuelo que usaban en el cuello no era adorno. Por lo general la usaban para ir secando sus manos en pleno vuelo y no resbalara la palanca de control. Pero era considerado normal. El motor a pistones, invento casi tan reciente como el avión, aún carecía de esa tecnología que tienen los motores actuales. Pero a estos valerosos hombres no les importaba. Como tampoco se detenían a pensar si el armazón de madera y tela que albergaban a ese motor en el morro del aeroplano fuese frágil o no.


Tan acostumbrados estamos a la disponibilidad tecnológica actualmente, que cuesta un poco de trabajo imaginarse todo lo que ellos debían hacer para poder elevarse en el cielo en estos venerables trastos (dicho sea con respetuoso buen humor). De ahí que no me extraña que mi hermana Elizabeth, alguna vez me haya dicho: “¿Por qué tan viejos?” Estos aviones no son piezas de museo, son Historia con Alas a la que podemos acceder para sentir lo mismo que los pioneros de la aviación: la emoción de la aventura.

3 comentarios:

Rosa dijo...

¡Saludos navideños!

Espero que pases estas fiestas en paz y armonía en compañía de todos tus seres queridos.

¡Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo!

Azul... dijo...

A mi me parecen una maravilla... aprendí a amarlos de la mano de Richard y Shimoda (aunque no eran exactamente estos :)

Un beso GIGANTE, Wook...

TROY dijo...

Rosita:

FELIZ NAVIDAD PARA TI, HERMOSA. Y MUY AGRADECIDO SIEMPRE DE TU VALIOSA AYUDA. ESTE BBLOG TE DEBE MUCHO.

WOOKIE:
Se que los recuerdas tanto como yo, y ambos sabemos que entre un Fleet y un Spade no hay demasiada dieferencia. Lo que más importa en todo caso, es esa sensación que dejan de poder tener un avión que no depende demasiado de la moderna aviónica ni de computadores a bordo, sino de la capacidad del piloto. Mas o menos como marchamos en la vida, cierto?

Wook